miércoles, 7 de marzo de 2012

MI AMOR DESPRECIADO CAPITULO 19

Esta historia le pertenece a Kassi en su blog “Luz de cristal”.
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios.
Contiene Lemon.

MI AMOR DESPRECIADO
SUMMARY: Definitivamente me pasaba algo malo, ¿de verdad quería a mi mejor amigo, a mi casi hermano?, la única respuesta que había era clara. SI, LO QUERÍA....Secuela de Odiando a mi amado. 
Clasificación: M

CAPITULO 19

 POV Nessie

No podía creer lo que estaba haciendo; escapándome y dejándolo todo atrás para irme con Robert pero esa era exactamente la solución a nuestros problemas, ya no importaba James y tampoco mi familia; confiaba plenamente en lo que dijese Robert o lo que tuviese pensado para nosotros.

Por eso cuando fue a buscar un coche que su padre había estado guardando para él, no dude en montarme en cuanto me dijo que sabia conducirlo, y efectivamente sabía, puso el coche en marcha cuando cargó las maletas en el coche.

-Despídete de todo, no sabemos cuándo volveremos a ver esto otra vez-aún era de noche, cuando me despedí de la ciudad y escapamos de allí.

Mire la cara de Robert mientras conducía, parecía feliz.

-Rob, amor…¿a dónde vamos ahora?-pregunte mirando fijamente la carretera.

-Vamos a una casa, no sé si escuchaste hablar de la casa en la que pasaron tus padres su luna de miel, pues yo sí puesto que mis padres también la utilizaron y la utilizan a veces, conseguí un juego de llaves y estoy seguro de que nadie nos buscara allí-atenta a lo que rodeaba, pensé que era algo precioso que me quisiera llevar a una casa como aquella, y sí, había oído hablar de ella.

Pero me puse nerviosa al pensar en nosotros dos solos en una casa, sin nadie más a nuestro alrededor…él era el hombre al que quería.

Y pensando en lo que podíamos hacer, sentí que algo en mi estomago se movía hacia mi bajo vientre.

-Ness, ¿te parece bien entonces?-preguntó.

-Me parece estupendo-conteste con un suspiro, relajándome en el sillón de mí asiento, él sonrió ampliamente; y yo no me di cuenta hasta después de que lo había hecho porque aquel suspiro había parecido algo así como un pequeño gemido.

Cerrando las pestañas me concentre en todo lo que sentía; mis sentimientos, todos estaban en mi barriga haciéndome cosquillas, abrí los ojos de repente y pude observar a través del cristal como comenzaba a amanecer, como salía el sol y tras una de las montañas, el velo azul oscuro se difuminaba poco a poco, pasando por un color anaranjado incluso.

-En una hora habremos llegado a la casa-dijo aumentando la velocidad del coche, yo asentí; ya estaba impaciente por llegar.

-De mientras creo que me echare a pensar en mis cosas-murmuré cerrando los ojos.

-Creo que será lo mejor-contesto Rob, al cerrar los parpados, el cansancio de mi cuerpo afloró, estaba cansada por todo aquello, así que no estaría mal si dormía durante una hora, supuse.

En unos minutos me encontré en otro mundo, donde todo podía ser realidad; yo tenía 25 años, vivía junto a Rob en una casa preciosa y mi familia feliz nos visitaba sabiendo que había hecho lo correcto, en ese mundo James no estaba entre nosotros, ni la sociedad que nos rodeaba, todo era perfecto mientras yo observaba la carita del bebe que sostenía en mis manos, un precioso bebe de unos meses que llevaba el nombre de su padre; Robert. Mi angelito, se desperezaba en mis brazos, soñando con algo que ni yo en un millón de años podría saber pero que tenía consciencia de que era algo hermoso.

-Te amo-murmurábamos Robert y yo a la vez, los dos bajamos la cabeza para darle un beso a nuestro bebe, pero en cuanto puse mis labios en su cabecita, algo me despertó a mí de aquel sueño; era un beso de Robert en mis labios.

-Bebe, ya hemos llegado, despierta-acarició mi mejilla y yo abrí los ojos para encontrarme con aquel lugar, y no me decepciono para nada de lo que me imaginaba, tal y como había escuchado decir  a mi madre era digno de estampa.

Cruce la carretera para ver la playa atrás de la casa, con el sol reluciendo sobre el mar, como si tan solo estuviera a unos metros; me di la vuelta y abrace a Robert, besando sus labios, en un “gracias” silencioso que él supo interpretar.

-Mi amor, todo está bien; por fin estamos aquí solos-dijo abrazándome, yo escondí la cara en su cuello, respirando su aroma.

-Te amo-le murmure sobre la piel de su cuello.

-Y yo-después de eso me separo y beso mis labios, me miró a los ojos y sonrió-Creo que deberíamos coger las maletas y entrar cuanto antes-yo asentí y cogí mi maleta, él la suya y las llaves, ya había cerrado el coche así que se dirigió a la puerta y la abrió con prisas, por la impaciencia y las mismas ansias que yo por conocer aquel lugar.

El interior de la casa estaba un poco sucio como era de esperar, el polvo acumulado se veía sobre los muebles pero no me importo, tome de la mano a Robert y cerrando la puerta lo arrastré escalera arriba para ver las habitaciones, nada más subir las escaleras riendo, dejamos las maletas en ese piso; en el pasillo para inspeccionar bien todo.

-Vamos a ver cuál será nuestra habitación-dije pasando la mano por la pared.

-Sí, creo que sería lo mejor instalarnos cuanto antes creo que deberías de descansar, veo unas pequeñas ojeras bajo tus ojos-dijo rozando con una de las yemas de sus dedos la parte inferior de mi ojo, le sonreí en acto reflejo pero asentí en cuanto aparto la mano.

Ande unos pasos por la casa y me decidí a abrir una puerta de color blanco frente a una de color rosa… ¿rosa?, esa parecía demasiado infantil; de todas maneras abrí la blanca y me encontré con una habitación bastante clara y amplia, con ventanas de gran tamaño y hermosas, con las cortinas polvorientas echadas; la cama amplia, grande y blanca también estaba cubierta de polvo así que corrí hasta ella y me tiré sobre ella, haciendo que todo el polvo saliera volando por el aire.

-Verás cómo te entrara tos-murmuro Rob entrando en la habitación sonriendo.

Se tiró a mi lado haciendo que mas polvo saltara de la cama, comenzó a reír mientras se tumbaba y la cama comenzó a ceder por su peso y el mío juntos haciendo que el colchó se hundiera y que yo cayera poco a poco hacia su lado.

Finalmente acabe totalmente pegada a él así que solamente puse mi cabeza sobre su pecho, escuchando el latir de su corazón, que se acelero con una de mis caricias a través de su musculoso pecho.

-No tengo palabras para decir cómo me siento o cuanto te amo, ni si quiera esa palabra demuestra todo lo que siento por ti-dijo acariciando mi espalda con una de sus manos.

Bajo su cabeza mientras yo subía la mía para mirarle a los ojos, el beso mis labios de improvisto; haciendo que el sabor de ese beso fuese mucho más dulce de lo que pudiese haber sido. Paso su otra mano por mi cintura moviéndose levemente para acabar sobre su costado, besándome apasionadamente, mientras a mi me faltaba el aire.

Paso una su mano mas allá de mi cintura hacia mi trasero pegándome más a él, mientras besaba aun mi boca, concentrándose en mis labios; ya podía sentir su cuerpo entero de nuevo, gemí de forma esporádica sobre sus labios que mordieron tiernamente los míos al oír aquel sonido apagado.

Entonces se separó de mí y me miro a los ojos.

-Creo que vamos muy rápidos-murmuró, yo me mordí el labio sin saber muy bien que decir más que respirar rápidamente.

-Entonces…iré a cambiarme al baño, voy a descansar un rato en la cama, ¿querrás dormir conmigo?-le pregunté.

-Obvio-contestó sonriendo.

Me di la vuelta y fui a por la maleta, allí cogí algo para dormir y me dirigí al baño pero para no buscar por toda la casa otro, me fui directa a la habitación de nuevo y me adentre en la puerta que había visto desde la cama sin prestarle atención, cuando abrí efectivamente vi un baño; bastante normal y como sabía que Rob me observaba desde la cama no me pare demasiado en pensar si debía cambiarme allí o no.

Cerré la puerta del baño y comencé a quitarme las cosas, luego me puse aquel vestido vaporoso y me mire al espejo, era…demasiado sexy, casi se transparentaba mis curvas, de hecho podía ver a través de la tela todo mi vientre; me dio bastante vergüenza cuando estire la mano y limpie aquel cristal sucio dándome cuenta de que era más liviano y sensual de lo que yo había pensado pero, ¿Robert no era mi…amante? O algo así, que mas daba que me viera un poco más.

Así que abrí la puerta del baño dejando en el suelo el vestido que había llevado, entonces sentí una ráfaga de algo recorrerme la columna vertebral mientras la mirada de Robert se posaba sobre mi cuerpo, una mirada que se convirtió inmediatamente en lujuriosa, con una llama de deseo que nadie más que yo podría avivar.

-Santa madre de dios...-murmuró, se había quitado los zapatos y estaba echado sobre la cama boca arriba, pero se había movido al verme.

-Emm...Ness-murmuró.

Yo me acerqué a la cama sintiendo que mis pulsaciones aumentaban, mi cara enrojecía y mi cuerpo intuía lo que de verdad quería, no me importo solo me senté en la cama con Rob mirándome fijamente, y le miré a los ojos. Si íbamos a hacer algo que fuera ahora cuando estaba totalmente cuerda y sabia lo que hacía y no medio dormida.

-Creo que no deberíamos hacer nada de lo que te puedas arrepentir luego, si es que estas pensando en lo mismo que yo-dijo mirando el suelo, avergonzado.

-Creo que sí-me puse a su lado y bese su cuello, subí las piernas bien en la cama abriéndolas un poco para sostenerme sobre ellas mientras me agachaba un poco más sobre el cuerpo de Robert.

-Oh, dios, Ness no me hagas esto si de verdad no estás segura…no podré-tragó en seco-detenerme cuando comience-rozo mi piel con sus manos.

-Quiero…y tu también, y lo haremos-murmuré, apenas me reconocía pero sabía que moría por hacer aquello, lo quería todo entero, mío.

Paso una mano por mi muslo y me puso sobre el rápidamente y con un par de movimiento; estuve sentada en su regazo en un abrir y cerrar de ojos, con el observando mis pechos casi hambriento, lo deseaba tanto como yo. Me quite aquel camisón que lo transparentaba todo y él me observo en toda mi belleza, con tan solo la ropa interior, casi toda mi piel desnuda ante él.

-Te amo-fue lo último que le oí pronunciar antes de que se echara sobre mi boca y empezara a quitarse la ropa.

Esa fue la noche más feliz de mi vida, pues perdí la virginidad con el hombre que amaba y al cual quería todos los días tenerlo en mi existencia, fueron sus caricias y sus besos lo que más placer me proporciono aquella noche tan hermosa.

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