miércoles, 15 de febrero de 2012

MI AMOR DESPRECIADO CAPITULO 16

Esta historia es de Kassi en su blog "Luz de cristal".
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios.Contiene un ligero LEMON.


MI AMOR DESPRECIADO
SUMMARY: 17 años pasaron desde que se vieron por primera vez, y esa sintonía que había entre sus corazones no se había destruido por nada, cuando el amor llegue a sus almas adolescentes ¿hará que ese equilibrio entre sus almas desaparezca al igual que su amistad? ¿O el amor hará mas fuerte esa conexión?...Secuela de Odiando a mi amado


Capitulo 16
POV Nessie
¿Cómo había sido tan tonta después de todo?, siempre me había mantenido firme puesto que me agarre como en un clavo ardiente a la idea de que Robert era feliz con otra y que por ello yo tenía el derecho de también serlo pero esa otra que yo creí era su novia, no era más que su mejor amiga.

La cual por lo visto ya tenía incluso alguien a quien amar, si no me hubiese agarrado a aquella idea, si no hubiese sido tan tonta de arriesgarlo todo por James, ahora quizás tendría la oportunidad de ser feliz junto a Robert, puesto que le habría preguntado porque me dejo, le habría sonsacado el porqué y lo hubiese arreglado fácilmente pero ya nada importaba, porque yo estaba prometida y no había vuelta atrás posible.

Y aun sabiendo eso, ¿Por qué no podía parar de pensar en el como algo más que un amigo y un hermano como siempre lo había echo? ¿Por qué tenía que desear todos los días sus labios? Cada vez que miraba sus ojos soportar como me miraba, como si yo fuese todo su mundo, como si de verdad no le estuviese haciendo nada casándome con el otro…o le estuviese haciendo de todo.

Sufría ¿Por qué?, no lo sabía, si él me había dejado ¿Por qué sufría entonces ahora? ¿Por qué se lo veía en su mirada siempre que me miraba o le preguntaba algo de la boda?

“Quizás porque lo humanos cometemos errores y el cometió el error de dejarte ir” “quizás se sentía tan inseguro como tú de vuestro amor, porque erais como hermanos”-decía una vocecilla en mi mente que se empeñaba en hacerme creer que de verdad el aun me quería.

Aparté la vista del cielo azul que se extendía ante nosotros y lo mire a él, ya casi era la hora de comer; y el seguía allí con la mirada perdida, esa que de vez en cuando se entrelazaba con la mía. Pero tenía miedo de que descubriera toda la verdad en mi mirada, pues podía decir perfectamente cuanto lo extrañaba cada hora del día, me dolía cuando no venía a mi casa por días y aparecía sin más. Por eso no lo miraba demasiado aunque muriese por ello.

Pero lo importante y lo que más me importaba en ese momento es que estaba recostada en su pecho disfrutando de su cercanía.

-Chicos creo vamos a comer ya, por allí nos han llamado-dijo Victoria, escuchando la vocecita de la cocinera.

-Aja, ya vamos-contesté yo sin moverme, no quería porque se estaba tan bien allí tumbada, Robert no intento tampoco moverse, seguía con su brazo echado sobre el mío abrazándome absorto en sus pensamientos.

Suspire cansada, ya debíamos ir a comer; puesto que intentaba retrasarlo pero no podía por mucho tiempo más, me revolví en su brazo y él me miro a través de su pelo moreno que cayó sobre uno de sus ojos, me quedé parada mirándole unos segundos.

No sé cómo sucedió ni el porqué pero tampoco me importo en cuando sentí que besaba mis labios, una pequeña ola de corriente recorrió mi cuerpo, una que me hizo pegarme a su cuerpo y dejarme llevar, seguí besándole como si no hubiese nada más; puso sus manos en mis caderas casi recostándome en su cuerpo, podía sentir su virilidad, pero no me importo lo que eso conllevaba.

El pidió permiso para entrar en mi boca con su lengua y le deje, nunca había besado así o sentido tanto a la vez, pero mi cuerpo dictaba lo que debía hacer así que jugué con su lengua, el beso era frenético, ansioso, salvaje y ninguno tenía intención de pararlo; ya casi me faltaba el aire pero él en vez de separarse de mi me cogió del trasero un poco y me subió encima de él en sus piernas como cuando éramos pequeños, pero ahora la sensación era distinta.

Cuando me sintió tan cerca separo nuestros labios y me miro a los ojos, no podía creer lo que estaba haciendo no era lo apropiado pero es que daría mi alma por Roberto, si él así lo necesitara.

-No podemos hacer esto-dijo, yo asentí aún lo sentía demasiado cerca todo su cuerpo contra el mío, cada músculo y cada centímetro que ardía… ¿por mi?

Y aunque los supiéramos que estaba mal, beso mi cuello lentamente, algo que me hizo soltar un pequeño gemido, algo que nunca antes hubiese hecho en presencia de alguien que no fuese mi novio o mi marido y mucho menos en el jardín pero ¿Qué me importaba? Era Robert.

Me tomo de nuevo del trasero y me separó de él, se puso en pie, yo desconcertada lo imite, me sonrió con dulzura.

-Tenemos que ir a comer, o volverán a por nosotros…y nos verán-me tomó de la mano, beso mis labios castamente, con un toque fugaz y me guió hasta el salón.

Ahora sí que estaba confundida y ya podía comenzar a rezarle a Dios porque me diese la solución a ese problema aunque en el fondo sabía que casi todas las posibilidades las tenía Robert con él, solo hacía falta que me dijera las palabras mágicas: no te cases con James, ámame a mí.

Y lo haría.

Me mordí el labio imaginándomelo tan cerca de mí, como un hombre y una mujer se aman, se tocan, se besan…despeje mi mente de esos pensamientos mientras dejaba la mano de Robert libre para ir a mi sitio en la mesa; Victoria y James nos miraron pero no hicieron comentario alguno solo se dedicaron a esperar la comida en silencio o charlar entre ellos.

POV Robert
Cuando mis amigos se levantaron para ir a comer, mi pequeña y yo nos quedamos allí durante unos minutos más y se que hice mal, muy mal, al acercarme a ella y unir nuestros labios, no soportaba mas tenerlos tan cerca y no poder tocarlos así que me deje llevar por mis sentimientos y maldita sea, ella me correspondió y sé que eso fue lo peor, si me hubiese rechazado lo habría soportado, y aceptado para marcharme de allí pero ¡LO HIZO!, me beso y fue lo mejor, esa sensación electrizante que me recorrió todo el cuerpo me hizo separarme para controlarme y no seguir por aquel camino peligroso.

Ella se iba a casar y no conmigo.

Me sentía como un bastardo, era como un niño pequeño pues había tenido la fuerza para dejarla sola pero ahora que otro lo tenía yo la quería para mi más que antes, y por otra parte ni si quiera había tenido la suficiente fuerza como para dejarla marchar del todo…

Pero cada vez que recordaba ese beso y como me había sentido me ponía nervioso y excitado; bien, no pude controlar tener una erección en ese instante, porque la tenia encima de mi besándome como nunca lo había hecho ni ella ni ninguna otra, y si eso se unía a que moría por cada partícula de sus ser…bueno, se podría decir que si hubiese sido mi esposa me hubiese unido a ella en ese momento, la hubiese hecho mía, y ella habría disfrutado porque lo veía en su mirada tenía tantas ganas de que eso ocurriese como yo.

Terminamos de comer tranquilamente y yo ya no sabía cómo actuar, la había besado como si fuera la mujer de mi vida, mi novia; con fuerza y con lentitud, la miraba con cariño y amor pero no debía de ser así. Estaba tan confundido que no sabía cómo actuar delante de ella, si como un hermano, un amigo o un amante o algo parecido. Yo la quería para mí.

Mis amigos se levantaron de la mesa, ya se debían ir y yo no pensaba quedarme allí a solas de nuevo con mi niña solo por si volvía a caer en la tentación, me iría de allí, tomaría una copas; me emborracharía y después de eso vería si tenía claro lo que debía de hacer, quizás me sorprendiera a mí mismo yendo a buscarla en la noche para decirle que la amaba y que decidiera entre James y yo, o me iría para siempre de su vida.

Me levanté de mi asiento como todos los demás, era aun medio día y ni mucho menos era hora para beber hasta caer de espaldas pero no lo necesitaba como agua de mayo.

-Nosotros nos vamos pero si quieres te puedes quedar tu aquí-dijo Victoria, yo la mire de soslayo y le dedique una sonrisa.

-No, tengo que hacer algo-mire a Nessie que ahora parecía apenada, no quería herirla y mucho menos ahora después de nuestro exquisito beso-Pero volveré mañana para seguir ayudándote.

De pronto comencé a pensar en la posible resaca que tendría el día siguiente y decidí retractarme.

-Pero si no vengo mañana, será pasado, no te preocupes-ella asintió moviéndose hacia mí.

Fuimos hasta la puerta dejando que nos siguiera para como los modales exigían “mostrar la puerta”, cuando se acercó a mi no pude más que abrazarla y besar su mejilla con lentitud, sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo como fuego.

-Te adoro-le murmure en el oído.

Ella sonrió.

-Yo más-después de contestarme, miró a mis amigos y los despidió con una sonrisa, esa era mi niña siempre y ante todo feliz, la quería ver feliz aunque tuviese que dar mi vida.

-Estoy encantada de haberos conocidos, espero pronto volver a veros chicos-dijo Nessie.

-Igualmente-contestaron Victoria y Laurent al unísono.

-Nos vemos mañana entonces-dije antes de salir de la casa de los Cullen, en cuando Ness cerró la puerta me despedí de mis amigos...debía de estar solo y como no...beber.

Comencé a andar por las calles casi desiertas de por allí, no entendía porque la gente se quedaba en su casa un día tan hermoso como aquel, pero era quizás porque sus casas eran tan grandes y elegantes que no merecía la pena para ellos salir al exterior, de cualquier modo se perdían la hermosura de la naturaleza, esa misma que yo iba a perder cuando comenzara de nuevo a empinar el codo, bebiendo de forma exagerada hasta no saber donde quedaba mi pie y donde estaba mi mano.

Así los problemas desaparecían, las soluciones perfectas llegaban y el Dios divino me hacia algún que otro favor.

-Allá vamos Ron-murmure cruzando la gran calle principal.

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